jueves, 8 de enero de 2009

El Pequeño Tallarín

Ayer fui a ver esta película... linda, muy tierna... tocó mi corazón completamente. Habla de muchas cosas de las que quiero hablar hoy... de cuando por circunstancias que no controlas dejas a alguien valioso fuera de tu vida, del apego que logras con alguien y del adiós en una relación. Es una película francamente conmovedora...

Aunque soy una cinéfila total, no haré una reseña compleja del sentido de la película, sino solo de lo que me representó el apego entre dos seres humanos mostrados y del adiós entre ellos.

Se que el tener apego por alguien, no es un hecho fortuito... ha sido porque se ha construido una relación que te hace sentir la necesidad de estar cerca, porque se ha creado un vínculo entre dos... porque hay algo completamente edificado que te une a esa persona... no hablo solo del amor de pareja... los apegos ocurren en todos los tipos de relaciones, con padres, hermanos, amigos, familia u otro tipo de elementos como trabajo, mascotas, diversiones. También pasa que te apegas a algo que no existe... quizá solo a una ilusión... Lo increíble es que alguien o algo que no era nada para , se convierte en alguien o algo que te transforma...

El adiós, cuando llega, tiene un enorme sentido de pérdida, de total abandono. ¡¡¡Ah qué doloroso!!! Tener el sentimiento de que alguien ya no estará cerca. Aunque siempre cala al alma, es más fácil cuando alguno de los dos lo decide, quizás es más entendible... "Ya no quiero estar contigo!!" pero no siempre es una cuestión tan simple... son momentos, circunstancias, distancias... encuentros y desencuentros. Lo increíble es que alguien que ya no está, te sigue transformando aunque ya no esté...

La vida se nutre de encuentros y desencuentros... de entregas de corazón y también de recoger tus fichas para alejarte y volver a construir un nuevo apego... de tocar y dejarte tocar el alma de las personas... y también, de proteger tu corazón... de construir tus naves para echarte a la mar y también de quemarlas...

Hoy pienso en mis apegos y en mis adioses personales... de lo que ellos han hecho conmigo, de la forma en que me han modificado en la construcción de mis nuevos encuentros y también en mis nuevos desencuentros... encanta y duele... todo junto...

Hoy quiero preguntarte a ... porque todo lo que escribo es para que me lees... si alguien lo hace... ¿Cómo has construido tus apegos y tus pérdidas?... ¿Qué te han dejado?... Respondiendo a lo que escribo, diría que yo soy así por lo que he vivido, por lo que los que siguen en mi vida me dejan y porque los que ya no están me han dejado... al final aunque estén o no estén hay un sentido de agradecimiento. Eres lo que construyes...

Gracias por leerme hoy.

Abril

5 comentarios:

argome dijo...

de pura casualidad llegue a tu blog... y es lo primero que leo..interesante...yo como he aprendido, es no apegarme tanto a mis apegos je je es mas sencillo y menos doloroso...todo que inicia... termina..prefiero no sufrir al termino por lo cual no me clavo...
slds

Xénit dijo...

Abril, tienes estilo para escribir. Ha sido interesante llegar a tu blog. Estás entusiasmada, quizá te atrae que tus escritos lleguen a tantas personas, que les interesen, que arropen sus sentimientos por medio de tus palabras. Son pequeñas píldoras para el ego. ¿A poco no?

Se ve que te gusta escribir, continúa cultivando ese gusto. Que sea una satisfacción personal el hacerlo, que sea espontáneo, una válvula de escape, un pasatiempo placentero y fortuito lleno de matices.

El día que uno empieza a escribir para otros (así sea indeliberadamente) ps como que esto pierde el sentido y se preocupa uno más por agradar...y vaya que es un fenómeno recurrente en los bloggers.

Sobre mis adioses personales...Creo que la vida es una despedida constante, estamos siempre despidiéndonos de todo. Nos despedimos de la brisa nocturna cada noche, siempre me ha parecido nostálgico ver el calendario y reflexionar, que jamás habrá un día exactamente igual. Por ejemplo, ya no existirá un 8 de enero de 2009, estamos despidiendo este día.

Lo asombroso de todo esto, es que cada despedida nos da oportunidad de encontrar nuevas sorpresas, una nueva oportunidad de comenzar.

No nos agradezcas por leerte. Es un placer voluntario.

LB dijo...

hola... me declaro lectora oficial!

En mi vida ha habido muchos "adiós" importantes, el último fue parcial y ha sido de lo más significativo. Recuerdo que al día siguiente de la despedida relativa, me sentía vacía, con un hueco en el estómago y en el corazón que sólo el tiempo y la paciencia han sabido controlar.
Gracias.

Oh-Diosa! dijo...

Recuerdo un adiós a una relación de 5 años, fue un adios feliz para mí, cambió mi vida para bien al despedirme de una persona que ya nada tenía que ver conmigo..

También pienso en que hace dos meses ya no veo a mis sobrinitos por capricho de su madre, recuerdo que me despedí de ellos en la mañana, prometiéndoles que los llevaría al parque cuando regresara del trabajo, sólo que llegué a casa y ellos ya no estaban; No ha sido despedida, en esta situación no acepto una despedida como punto final.

Saludos!

Oh-Diosa! dijo...

No es más grande el que más espacio ocupa, sino el que más vacío deja cuando se va.